martes, 7 de enero de 2020

Cuando tus padre dirigían un imperio pornográfico y tu ni lo sabías


Cuando tus padre dirigían un imperio pornográfico y tu ni lo sabías

No era el trabajo mas apropiado para Karen y Barry Manson ni tampoco de lo que se pudiera hablar con cualquiera. Esta pareja durante muchas años llevaron a cabo el trabajo de una tienda de pornografía que era la mas conocida de Los Angeles y vendieron un montón de material por todo Estados Unidos.



Se trataba de una familia de los mas normal. Karen fue periodista en diarios de Chicago y Cincinnati y Barry fue ingeniero de efectos especiales para películas como Star Trek y 2001: Odisea en el espacio. Se conocieron en una noche de judíos solteros y sus tres hijos iban a rezar al Sabat.
A mediados de los años 70, Barry desarrolló un dispositivo de seguridad para las máquinas de diálisis de riñones y la compañía que lo compró le pidió unas pólizas de seguro bastantes altas, lo cual provocó que el proyecto fracasara y dejase a la familia en una situación económica muy delicada.
Fue entonces cuando Karen encontró un anuncio de trabajo en un periódico donde se buscaba a alguien que distribuyera la revista pornográfica Hustler, una de las mejores de la industría basada en vídeos de incesto y otros productos del porno del magnate Larry Flynt. Gracias a ello, la familia Manson se dedicó al porno. Le iba muy bien el negocio. En su primer mes ya tenían pedidos de 5000 unidades para repartir por Los Angeles.

La revista Hustler se centraba en el porno heterosexual y mas adelante incorporaron el porno gay. La gran oportunidad llegó cuando la tienda Book Circus mas famosa de la ciudad se metió en problemas financieros y quebró. La familia Manson la compró y en el 1982 la cambiaron el nombre por Circus of Books (el círculo de los libros). La convirtieron en una tienda de porno duro y un lugar de encuentro para la comunidad gay.

Advirtieron a sus hijos de que no visitaran la tienda. No querían que nadie supiera a que se dedicaban realmente, simplemente que tenían una simple librería, pero en realidad lo que tenían era todo un imperio de vídeos de incesto en español. Como es lógico con el tiempo los hijos se acabaron enterando de cual era el trabajo real de sus padres. El hijo mayor encontró un vídeo porno en el coche, y a la segunda hija se lo parlaron unos amigos del colegio. Esto no hizo mucha gracia a los hijos como es lógico.

Con el paso de los años la tienda fue un éxito, tanto que decidieron abrir otra en el área de Silver Lake. Donde vendían vídeos de madres e hijos follando. Pero no todo iba a ser un camino de rosas. El presidente Ronald Reagan que estaba en contra de la pornografía, investigó a toda la industria. Se pusieron en marcha tácticas que puso en peligro el negocio de los Manson. Un día la policía hizo una redada en la tienda de los Manson debido a un error de uno de sus empleados al vender productos ilegales. Fueron acusados de transportar material ilegal y obsceno en varios estados.



Barry se enfrentaba a 5 años de cárcel y varias multas pero gracias a su abogado se salvó de una buena, evitó la cárcel y evitó que le cerrarán la tienda. Según pasaban los años mas contratiempos se le ponían por delante. En la época del sida alguno de sus empleados enfermaron. Estaba prohibido que fuesen a trabajar y si lo hacían perdían su seguro médico. Aún así Karen dejaba a sus empleados asistir al trabajo y los pagaba en negro.

Otro contra tiempo que se les puso a la familia Manson fue cuando su hija les dijo que era lesbiana y que le gustaba el incesto japonés y mas tarde su otro hijo pequeño también se declaro homosexual. Karen no supo digerir esta situación y la costo con el tiempo admitir la orientación sexual de sus hijos.

Pero lo peor estaba por llegar. Con el cambio de época y la introducción de internet en las vidas de la gente, los contenidos pornográficos eran mas accesibles para los usuarios y provocó la caída del imperio de la familia Manson. Sus dos tiendas de Silver Lake y West Hollywood cerraron en 2016.
La reacción de la gente fue increíble. Cuando pasaban por la tienda y la veían cerrada se paraban a llorar frente a ella. La gran mayoría de los clientes lamentaron el cierre de la tienda y de lo que una vez fue el lugar mas seguro donde asistir a la historia homosexual de Los Angeles. Debido a las pérdidas Karen ya no podía mantener y pagar a sus empleados y tubo que cerrar el negocio.




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